miércoles, 30 de enero de 2013

«Leer es guay», ya

Hace pocas semanas se publicó en castellano el sexto libro de Jeff Kinney sobre Greg: ¡Atrapados en la nieve!, así que he aprovechado la ocasión para poner un comentario al conjunto de los libros. Recomiendo conocer los intentos de los adultos para convertir a Greg en lector, empezando por las escenas del club de lectura que monta su madre, en el libro cuarto, con el lema «Leer es guay»...

martes, 29 de enero de 2013

Afecto natural

Te quiero un montón, de María Luisa Torcida y Juan Carlos Chandro, es un álbum de la misma «familia» y eficacia que Adivina cuanto te quiero.

Garbancito está triste, dice la primera frase, mientras en la ilustración de la derecha le vemos tirar de la bata de su madre, con cara de cansada y su carpeta con dibujos bajo el brazo. Cuando la madre de la historia se da cuenta de las necesidades de su hijo, inicia una serie de juegos con su hijo para decirle que le quiere mucho.

Excelentes y dinámicos dibujos que tienen la singularidad de presentar una madre contundente y afectuosa de lo más natural. Cada doble página contiene una ilustración que ocupa los dos tercios de la doble página y, en la franja en blanco restante va el texto y otro dibujo más pequeño, a veces con un perro y un ratón de cuerda que replica lo que ve a la derecha.

María Luisa Torcida. Te quiero un montón (2012). Texto de Juan Carlos Chandro. Madrid: Bruño, 2012; 32 pp.; ISBN: 978-84-216-8766-6.

lunes, 28 de enero de 2013

Cosas normales de la vida

¿Qué haría yo si tuviera un sombrero mágico que concediera deseos? De eso trata un álbum descatalogado, que me gustó mucho en su momento: Toribio y el sombrero mágico, de Annegert Fuchshuber.

domingo, 27 de enero de 2013

Juegos en el polvorín

Al hablar de Hiroshima la semana pasada recordé la obra que el periodista austriaco Robert Jungk publicó, en 1956, titulada Más brillante que mil soles (e inexplicablemente descatalogada). Es un gran libro reportaje, muy ameno, acerca de la construcción de la bomba atómica: cómo se fraguaron y llevaron a cabo el proyecto Manhattan y el proyecto alemán paralelo. Para escribirlo se entrevistó con muchas personas que trabajaron en los dos y, en el libro, intentó transmitir las distintas perspectivas que los científicos tenían ante los pasos que se iban dando.

No sé si se han escrito libros posteriores sobre la materia, e imagino que la investigación histórica posterior dirá que no todas las cosas son tal como Jungk las narra pero, sea como sea, su libro tiene la ventaja de haber sido escrito muy poco después de que ocurrieran los hechos. Una de las cosas que se pone de manifiesto en él es que los científicos tenían claro a qué jugaban: «Se podría decir que vivimos en un polvorín, escribió en 1921 el físico alemán y premio Nobel Walter Nernst, al intentar explicar los descubrimientos entonces recientes de Rutherford a un público más amplio. Pero añadió enseguida, tranquilizadoramente, «…pero gracias a Dios aún no hemos encontrado la cerilla». Luego, el relato va dando cuenta de los sucesivos descubrimientos y de las relaciones entre los científicos de diferentes nacionalidades hasta que, cuando Hitler alcanza el poder, se formaron dos bandos: de la narración se deduce que los científicos alemanes no se esforzaron mucho, para no poner en manos del régimen nazi la bomba, y que, sin embargo, los occidentales encabezados por Oppenheimer sí trabajaron como posesos para fabricarla.

Para explicar el comportamiento de los científicos el autor indica que el ambiente prebélico y bélico no era el más propicio para reflexionar con claridad y de la dificultad de medir el peso que tuvieron en ellos factores políticos o personales. Hay momentos en los que intenta echar la responsabilidad mayor sobre las autoridades civiles y militares al frente de la construcción de la bomba. De hecho, en una ocasión afirma que «nadie imaginaba que el nuevo mecenas, el Estado, pudiera alguna vez decir, como lo dijo: “quien paga, manda”»: algo difícil de creer. En cualquier caso, sí dice con claridad que los científicos «hicieron mucho más que obedecer órdenes. Una y otra vez tomaron ellos la iniciativa para dar al mundo esta arma terrible». Por supuesto, se mencionan los intentos de quienes quisieron frenar las cosas, pero «hubiera sido contrario al espíritu de la ciencia y de la técnica moderna el abandonar libremente y a mitad de camino la exploración de un campo tan importante de investigación, por muchos y muy graves que fueran los peligros» futuros. Justo después de arrojar las bombas sobre Japón, decía C. P. Weizsäcker: «Hemos jugado con el fuego como chiquillos y las llamas se han levantado antes de lo que esperábamos», buen comentario…, pero un tanto exculpatorio porque de chiquillos, nada.

Robert Jungk. Más brillante que mil soles: los hombres del átomo ante la historia y ante su conciencia (Heller als tausend Sonnen, 1956). Barcelona: Argos, 1976, 2ª ed.; 334 pp.; ISBN: 84-7017-282-4. Descatalogado.

sábado, 26 de enero de 2013

Valiosas vidas humildes

Señala Joseph Frank que, en sus primeros escritos, Dostoievski tiene un deseo de mostrar, con un «naturalismo sentimental», los valores humanos ocultos en las vidas de los más humildes y oprimidos, incluso cuando difícilmente podían ser considerados ejemplos de virtud. Esto se ve bien en los cuentos cortos que, al principio de su carrera, publicó en distintas revistas.

Una novela en nueve cartas es una breve historia que describe críticamente, mediante cartas que se dirigen dos personas, el funcionamiento de la burocracia, el carácter de los peterburgueses y un mundo de chismorreos, todo con acentos de lo más cortés. El señor Projarchin, un relato sobre cómo la avaricia puede aislar y volver egoístas a los hombres, trata sobre un personaje con una vida mísera, de quien todos en su pensión tienen lástima hasta que, cuando muere, se descubre la verdad. Como Projarchin, también fue funcionario Polzunkov, una especie de bufón con buenos sentimientos que no cesa de pedir dinero a todos los que le rodean debido a las desgracias que le sucedieron en el pasado con el que fuera su jefe. Un corazón débil trata sobre dos amigos muy unidos, uno de los cuales está enamorado y no para de mostrar su entusiasmo, con una emotividad desbordada y excesiva, mientras el otro intenta frenarle un poco y hacerle notar las limitaciones que le impone su trabajo de funcionario. La mujer ajena y el marido debajo de la cama es una breve comedia de enredo, un relato en el que Dostoievski se dejó llevar por un raro ataque de frivolidad. En El ladrón honrado, un viejo soldado, criado del narrador, cuando a este le ha desaparecido el abrigo le cuenta un suceso acerca de otro criado, Yemelyan, que bebía en exceso y robó el abrigo de su amo.

Ninguno de los relatos citados es de los mejores del autor pero sí dan idea de su notable capacidad descriptiva, de su afán de mostrar minuciosamente los mundos interiores de sus personajes, y de cómo, en cada uno, aborda situaciones distintas o cambia de tono y de narrador según haga falta. En ellos, aparte de que se muestra el talento particular de Dostoievski para componer buena parte de sus historias por medio de diálogos ágiles, se ven sus primeros intentos de crear tipos y actitudes que luego perfeccionará —como la psicología del avaro, de Projarchin, que retomará en personajes de El jugador, El idiota, o El adolescente—, y se ve su intención de que sus héroes tragicómicos sean como un espejo en el que todos puedan ver cuál es su verdadera condición —como cuando los oyentes se ríen al oír las desventuras de Polzunkov en medio de la jungla burocrática que todos en realidad sufren y sostienen—.

Fiódor Dostoievski. Una novela en nueve cartas (Роман в девяти письмах, 1845-1847), en Obras completas tomo I, Madrid: Aguilar, 1991; 12 pp. de 1369 pp.; introducción, trad. y breves prólogos a cada obra de Rafael Cansinos Assens; ISBN: 968-19-0140-1.
Fiódor Dostoievski. El señor Projarchin (Γοcпoдин Пpoxapчин, 1846), Polzunkov (Πoлзyнкoв, 1847), La mujer ajena y el marido debajo de la cama (Чужая жена и муж под кроватью, 1848), El ladrón honrado (Честныйвор, 1848), Un corazón débil (Слабое сердце, 1848), en Cuentos. Madrid: Siruela, 2007; 520 pp.; col. Libros del Tiempo; edición y trad. de Bela Martinova; ISBN: 978-84-9841-086-0.

jueves, 24 de enero de 2013

Historia subyugante

Hace poco falleció Bryce Courtenay, autor de La potencia de uno, una historia subyugante con personajes  atractivos y momentos magníficos.

Crecer lo suficiente

En El viaje de Bilbo, Joseph Pearce tiene la intención de hacer una lectura cristiana de El Hobbit, algo legítimo puesto que conocemos bien la solidez de la educación y del comportamiento católicos de Tolkien, pero algo que a él tal vez no le hubiera gustado porque, según manifestó, deseaba que sus obras fueran leídas y juzgadas de acuerdo con sus méritos como novelas. Es sabido, también, que él mismo se arrepintió de haber bajado el nivel literario en El hobbit por plantearlo como un relato algo condescendiente con sus primeros oyentes y lectores, que fueron sus hijos. En esa dirección, una de las mejores cosas del libro de Pearce es, precisamente, que va señalando las diferencias de tono y de calidad en algunos momentos y personajes de El hobbit respecto a El Señor de los anillos. A mí me ha gustado e interesado el libro de Pearce, y creo que lo mismo les pasará a muchos lectores de Tolkien, pues Pearce domina el tema y es capaz de dar informaciones y hacer anotaciones jugosas. Ahora bien: es claro que por momentos va más allá de la crítica o glosa literaria y que su principal interés es subrayar cosas como, por ejemplo, que el «viaje espiritual» de Bilbo le hace madurar interiormente y «crecer lo suficiente para darse cuenta de lo pequeño que es».

Joseph Pearce. El viaje de Bilbo. Descubriendo el significado oculto en El Hobbit (Bilbo’s Journey. Discovering the Hidden Meaning of The Hobbit, 2012). Madrid: Palabra, 2012; 147 pp.; trad. de Angel García y Maite Barrera; ISBN: 978-84-9840-792-1.

miércoles, 23 de enero de 2013

martes, 22 de enero de 2013

Huir o colaborar

A veces, un pequeño incidente doméstico puede dar lugar a una historia que, bien contada, funciona más que bien en un álbum. Es el caso de ¿Me ayudas, gatito?, de Gisela Messing.

Una gata blanca tiene seis hijos, de distintos colores y nombres en inglés: Red, Blue, Tiger, Green, Yellow, Black. Cuando la madre les pide ayuda en las tareas de la casa ninguno acepta, excepto Black. Eso sí, cuando se trata de comer un pastel, todos están dispuestos.

Relato de vida cotidiana, de personajillos que huyen o colaboran en las tareas de la casa. Las ilustraciones, compuestas con recortes y collages, contribuyen con su simpatía y colorido a los acentos afectuosos de una historia bien planteada y bien resuelta.

Gisela Messing. ¿Me ayudas, gatito? (2012). Barcelona: Ekaré, 2012; 24 pp.; ISBN: 978-84-939912-0-3.

lunes, 21 de enero de 2013

Personajes bien pensados

Dos álbumes muy simpáticos no editados en España: Martha speaks y Hog-Eye, de Susan Meddaugh. Ejemplifican bien el éxito basado sobre unos personajes bien pensados: una perra que habla después de tomarse una sopa de letras y una cerdita-caperucita de lo más resuelta.

domingo, 20 de enero de 2013

Cuidado y respeto

Hiroshima, de John Hersey, fue un largo reportaje que su autor publicó, en el The New Yorker, en 1946,  acerca de seis personas que sobrevivieron a la bomba atómica: una oficinista de una fábrica, el director de un hospital privado, una mujer viuda de un sastre, un jesuita alemán, un joven médico y un pastor metodista. En 1985 le añadió un capítulo, titulado en castellano «Las secuelas del desastre», contando la vida posterior de aquellas personas. Está considerado como una de las grandes piezas periodísticas del siglo veinte: la claridad y la serenidad de la narración contribuye a que todo el horror de lo sucedido produzca un gran impacto en el lector. Además de que sea un libro valioso que merece ser conocido, lo recuerdo ahora para contrastar el modo cuidadoso y respetuoso que utiliza Hersey para contar una situación trágica, con el de la fabulación contenida en El violonchelista de Sarajevo (que, por otra parte, como dije, es un relato ameno e interesante).

John Hersey. Hiroshima (1946-1985). Madrid: Turner, 2002; 187 pp.; col. Armas y Letras; trad. de Juan Gabriel Vasquez; ISBN: 84-7506-537-6. Nueva edición en Debolsillo, 2009; 192 pp.; col. Ensayo; ISBN: 978-8483468548.

sábado, 19 de enero de 2013

Personalidades desgarradas

El doble fue la segunda obra de Dostoievski. Su acogida no fue buena, debido a que las expectativas creadas por su libro anterior eran muy altas, y debido también a que no se le perdonó, como la primera vez, su parecido con obras previas de Gógol. El narrador y protagonista es un funcionario público llamado Goliadkin que, ya desde los comienzos, resulta un tanto ridículo por sus aires de grandeza y su inseguridad. Al principio su jefe lo rechaza en una comida y, después, al volver a su casa, descubre a un personaje misterioso que resulta ser un doble suyo, Goliadkin II, el cual, en días sucesivos va mostrando un modo de ser resuelto que choca una y otra vez con el original.

En esta historia se ve clara la influencia de Hoffmann, un autor con querencia por los estados emocionales patológicos y la combinación de trivialidades reales con mundos oníricos. Su importancia está en que Goliadkin es un antecesor de las personalidades desgarradas que Dostoievski creó, aunque aquí sólo le pone un marco de referencia exclusivamente socio-psicológico. La narración es en tercera persona pero desde dentro del protagonista: el autor desea presentar una lucha psicológica como si fuera real. Esto indica que no se sabe muy bien si es o no cierto lo que se cuenta: por momentos queda claro que Goliadkin tiene alucinaciones pero, en otros, todo parece responder a una realidad objetiva. Esta técnica, de usar un narrador que por un lado está parodiando a Goliadkin pero que, por otro, usa su mismo lenguaje y finge que se ciñe a su horizonte, provoca que la historia resulte una tragicomedia poco equilibrada.

El mismo Dostoievski, señala Joseph Frank, reconocía que había fracasado al darle al relato un «titubeante vaivén entre lo psíquico y lo sobrenatural. El doble, como proyección imaginaria derivada del delirio de Golyadkin, es un fenómeno perfectamente concebible; en cambio, como su imagen refractada con existencia propia y su mismo nombre, resulta perturbador y misterioso. En el futuro Dostoievski jamás volverá a mostrarse vacilante a este respecto: sus dobles serán alucinaciones definidas, o bien lo que podríamos denominar “cuasidobles”, personajes con vida propia que a la vez son una manifestación más visible de algún aspecto interno de otro personaje».

Fiódor Dostoievski. El doble: poema de Petersburgo (Двойник, 1846). Madrid: Alianza, 2000; 195 pp.; col. El libro de bolsillo, Literatura; nota preliminar y trad, de Juan López-Morillas; ISBN: 84-206-3557-X. Nueva edición en 2011; 240 pp.; col. Biblioteca Dostoyevski; ISBN: 978-8420664477.

viernes, 18 de enero de 2013

Libros para la rebelión

A la hora de orientar las lecturas juveniles tal vez una de las líneas más interesantes (en la que yo insisto a mis amigos profesores) sea la de ayudar a descubrir los libros que podrían agruparse bajo el título de «libros para la rebelión». Entre otros, por ejemplo, estarían Antígona y Guillermo Tell, mencionados tiempo atrás.

A esos se podrían sumar Un hombre para la eternidad, de Robert Bolt, otra obra teatral cuya versión escrita ninguna editorial española publicó, creo, y cuya edición hispanoamericana resulta difícil de encontrar en la red de bibliotecas públicas. Queda el consuelo de que la versión original es fácil de conseguir y que la excelente película basada en esa obra teatral lo es más.

Acerca del mismo personaje, Tomas Moro, se acaba de publicar, recientemente, otro drama que, según la información que da el prólogo de la edición que cito, parece haber sido escrito principalmente por Shakespeare. Al respecto se pueden leer esta reseña extensa y este otro comentario de uno de los traductores.

William Shakespeare, Anthony Munday, Henry Chettle, Thomas Dekker, Thomas Heywood. Tomás Moro (The Book of Thomas More, 1600). Madrid: Rialp, 2012; 170 pp.; trad. de Aurora Rice y Enrique García-Máiquez; prólogo de Joseph Pearce; ISBN: 978-84-321-4222-2.
Robert Bolt. Un hombre para la eternidad (A man for all seasons, 1954-1960). Madrid: Ediciones Iberoamericanas, 1967; 181 pp.; col. Universal Eisa; trad. de Luis Escobar.

jueves, 17 de enero de 2013

Entornos conflictivos

Rectificando un poco el texto que apareció, tiempo atrás, en Bienvenidos a la fiesta (libro), he puesto aquí la voz de Virginia Hamilton. En su momento me guié por los dos únicos libros suyos que se habían publicado en castellano, Primos y Plain City, que claramente dan una idea insuficiente de su mérito y del interés de su obra: reflejar los conflictos interiores de chicas y chicos negros en Estados Unidos, como consecuencia de las dificultades para crecer que cualquiera puede tener, sumadas a las de que, con frecuencia, viven en entornos sociales y familiares conflictivos.

miércoles, 16 de enero de 2013

Nuevas ediciones (24)

He puesto datos de nuevas ediciones, recientes, de Cuaderno de una espera y La increíble caminata, y de una de hace ya dos años de Rebelión en la granja que tiene unas magníficas ilustraciones.

martes, 15 de enero de 2013

Relatos amables y elegantes

La invisible brisa y El árbol generoso, textos de Pedro de la Osa con ilustraciones de Xavier Salomó, son relatos amables que pueden ser llamados álbumes porque se cuentan por medio de una sucesión de ilustraciones a doble página, pero que también podríamos llamar cuentos ilustrados porque el texto es largo y parece independiente de las imágenes que lo acompañan. El primero habla de un día en el que el sol calienta demasiado, y ni los animales pueden aguantar el calor ni los Vientos pueden arreglarlo, hasta que la Luna tiene una idea. El segundo tiene como protagonista a Don Fresno, un árbol muy viejo que se siente inútil, hasta que tanto Gorrión como la gente del pueblo deciden demostrarle que no es verdad.

La composición gráfica de los dos libros es notable: tienen unas ilustraciones equilibradas, con una composición elegante, donde se acomodan bien los bloques de texto, y unas figuras simpáticas. Ambos van acompañados de CDs en donde se narran los cuentos con música especialmente preparada para acompañarlos. Tanto al ver esto último como la edición en pasta dura, igual que me pasa con otros álbumes, he pensado, sin tener idea de si se han vendido mucho o no, si no hubiera sido mejor una edición más económica: al menos es lo que me parece que habría que hacer cuando está claro que un relato puede cumplir bien su función pero no va a pasar a la historia de la literatura infantil. Y si este pronóstico se demostrara que no es certero, ojalá, siempre se pueden luego preparar ediciones caras.

Xavier Salomó. La invisible brisa (2010) y El árbol generoso (2010). Textos de Pedro López de la Osa. Madrid: SM, 2010; 48 pp.; ambos álbumes contienen un CD con música de Vicente Martínez interpretada por la Joven Orquesta Juan Crisóstomo Arriaga; ISBN: 978-84-675-3517-4 y 978-84-675-3516-7.

lunes, 14 de enero de 2013

Una lección para el perezoso

El primer álbum que ilustró Allen Say fue The boy of the three-year nap, un relato gracioso, inspirado en un cuento popular, sobre un chico perezoso y pícaro que recibe una buena lección. 

domingo, 13 de enero de 2013

Eslóganes discutibles

Me gusta la observación de Zygmunt Bauman acerca de que hay eslóganes que suenan convincentes pero que, si los observamos más detenidamente, no lo son. En concreto se refiere a los de «no hay tolerancia para los enemigos de la tolerancia», o el de «no hay libertad para los enemigos de la libertad». En primer lugar son eslóganes que «afirman como algo demostrado lo que tiene que demostrarse, anticipándose a la pregunta de si aquellos cuya condena y supresión pretenden legitimar el eslogan son realmente culpables de las transgresiones de las que se les acusa». Pero es que, además, «omiten la pregunta acerca del derecho [que se atribuyen quienes hacen aquellas afirmaciones] a sancionar y a disculpar una fusión ilegal entre los papeles de fiscal y juez».

Zymunt Bauman. Esto no es un diario (This is not a diary, 2011). Barcelona: Paidós, 2012; 283 pp.; col. Estado y sociedad; trad. de Albino Santos Mosquera y Antonio Francisco Rodríguez Esteban; ISBN: 978-84-493-2717-9.

sábado, 12 de enero de 2013

Una mirada de piedad

Pobre gente, la primera obra de Dostoievski, fue aplaudida por el crítico más influyente del momento y le convirtió en un escritor reconocido. Su contenido es un intercambio epistolar entre un hombre mayor, el funcionario Makar Alekséievich Dévushkin, y una joven huérfana, Varvara Alekséievna Dobrosiólova, donde se cuentan uno al otro los incidentes de sus trágicas vidas.

Es evidente la influencia de obras de Gógol en la pintura que hace Dostoievski de las vidas de los funcionarios, algo que aparecerá una y otra vez en sus relatos posteriores. La novela refleja las inquietudes sociales del autor, su mirada de piedad hacia los desfavorecidos, a quienes presenta como seres bien conscientes de su propia dignidad y solidarios con los demás a pesar de que, dice Varvara, «la desgracia es una enfermedad contagiosa. Los desgraciados, los pobres, tenemos que estar apartados los unos de los otros para no agravar la infección».

Esta obra ejemplifica ya ciertos rasgos propios del arte literario de Dostoievski pues, dice Joseph Frank, «muestra su preferencia por una poética de la subjetividad en la que sus personajes expresan directamente sus pensamientos y sentimientos más íntimos; y en todas sus novelas continuaría favoreciendo los monólogos o diálogos dramáticos, en lugar de la exposición en tercera persona. Aun en las ocasiones en que se vale de un narrador en tercera persona como en su siguiente obra, El doble, este narrador nunca es un observador puramente objetivo y distanciado: se fusiona con la conciencia del personaje de una manera que ya hace prever ulteriores desarrollos de la técnica de la corriente de conciencia (también denominada monólogo interior)».

Fiódor Dostoievski. Pobre gente (Бедные людии, 1846). Barcelona: Alba, 2010; 220 pp.; col. Alba Clásica; trad. de Fernando Otero Macías y José Ignacio López Fernández; ISBN: 978-84-8428-552-6.

viernes, 11 de enero de 2013

Matar y morir por la poesía

Nueva edición del extraordinario Contra toda esperanza: memorias, de Nadiezhda Mandelstam. Escrito a partir de 1956 y publicado en Occidente en 1970, en él se recogen las memorias de la viuda del poeta Osip Mandelstam quien, después de dar a conocer un poema contra Stalin en 1934, fue detenido y exiliado hasta que, finalmente, falleció en un campo de prisioneros en 1938. En capítulos que van adelante y atrás en el tiempo, la autora deja constancia de la vida de su marido y suya en los años veinte y treinta, así como del comportamiento de los escritores que se relacionaban con ellos: Gorki, Alexei Tolstoi, Pasternak, etc.

Uno de los aspectos del libro, el que lógicamente ocupa más espacio, es el que da testimonio de cómo fue la persecución estalinista. Afirma que «tanto Mandelstam como Ajmátova fueron los primeros que sintieron en su propia piel lo que significaba la época estaliniana, pero poco a poco lo fueron sintiendo todos». Indica que, al principio, «escogimos todos el camino más fácil: callábamos en la confianza de que no nos matarían a nosotros sino al vecino. No sabíamos siquiera quién entre nosotros mataba y quién se salvaba simplemente, gracias a su silencio». Hasta que todo fue patente: «los hombres que ejercían la profesión de exterminadores inventaron un proverbio: “Dadnos al hombre, que la acusación ya la encontraremos”», expresión que «oímos por primera vez en Yalta (en 1928)». Con lo que llegó un momento en el que «proscribimos la pregunta “¿por qué lo han detenido?”, “¿por qué?”, gritaba furiosa Ajmátova cuando alguien de nuestro entorno, contagiado por el estilo general, hacía esa pregunta, “¿Cómo por qué? Ya es hora de saber que a la gente se la detiene por nada”…». También se anota cómo muchos intelectuales deseaban encontrar alguna justificación a la realidad con unos deseos patéticos de no quedarse al margen de la revolución, una palabra que poseía una fuerza grandiosa: «Mi hermano Evgueni decía que no fue ni el miedo ni el soborno —aunque hubo bastante tanto de lo uno como de lo otro— lo que jugó un papel decisivo en la domesticación de la intelectualidad, sino la palabra “revolución”, a la cual nadie quería renunciar. Con esa palabra no sólo sometía ciudades, sino también a muchos millones de seres».

Otro aspecto, como es lógico, es el de la personalidad de Osip Mandelstam, un hombre que, aunque provocó su propia muerte al escribir y difundir su poema contra Stalin, estaba contra el suicidio que, a veces, su mujer se planteaba como última salida. Además de decirle que «la vida es un don al que nadie tiene derecho a renunciar», usaba un argumento que, a ella, era el que le resultaba más convincente: «“¿Por qué se te ha metido en la cabeza que debes ser feliz?” Mandelstam era un ser lleno de amor por la vida que jamás buscó el infortunio, pero tampoco orientó su vida en busca de la así llamada felicidad. Para él esas categorías no existían». Es muy poderoso el capítulo titulado «El camino funesto», donde la autora se plantea por qué su marido actuó como lo hizo: «al elegir su forma de morir, Mandelstam utilizó una sorprendente peculiaridad de nuestros dirigentes: su excesivo, casi supersticioso, respeto por la poesía: “De qué te quejas”, me decía, “éste es el único país que respeta la poesía: matan por ella. En ningún otro lugar ocurre eso”…». Y, concluye, «Creo que no quiso abandonar la vida sin dejar un claro testimonio de todo cuanto sucedía ante nuestra vista».

Y otro más son los comentarios que, acerca de la creación poética, van apareciendo en distintos lugares. Así, dice la autora, «la atención —anotó en uno de sus borradores— es una virtud del poeta lírico. La distracción y la desidia son los subterfugios de la pereza lírica». O, en otro momento, afirma: «Creo que para todo artista la eternidad se hace perceptible en cada instante que existe y transcurre, instante que él detendría encantado para hacerlo aún más perceptible. La nostalgia del artista no es producida por el anhelo de la eternidad, sino por la pérdida temporal del sentimiento de que cada segundo tiene volumen, es ubérrimo, está lleno de sentido y equivale, por sí mismo, a cualquier eternidad».

Nadiezhda Mandelstam. Contra toda esperanza: memorias (Hope Against Hope. A Memoir, 1970). Madrid: Alianza, 1984; 500 pp.; col. Alianza tres; trad. de Lydia K. de Velasco; ISBN: 8420631350. Nueva edición en Barcelona: El Acantilado, 2012; 656 pp.; col. El Acantilado; trad. de Lydia Kúper; prólogo de Joseph Brodsky; ISBN: 978-84-15689-10-2.